Luis Luna
Poeta recién llegado
Jinetes,
Así me gusta llamarlos,
con un nudo de gozo en mi garganta,
que con una sola cuerda de amor
atan y encarcelan el gruñido
de cualquier tormenta.
Jinetes,
individuos que cabalgan
en lo solitario de sus vidas
llenas de penas y derrotas
que les ha regalado la vida
arrebatándoles por la espalda
las sangres de sus familias.
Jinetes,
cabalgando sin paraguas
aguantando las tormentas
de algodón amargo
y truenos de engaño.
Aguantando sin gritos
lágrimas de jengibre
que arañan al resbalar
la piel de sus mejillas.
Jinetes,
Jinetes en lo solitario
cabalgando
con la única montura del amor
entre esas tormentas
de hastío y celos,
de odios y envidias,
de avaricias y ausencias de perdón.
Qué fuerte es el amor de los jinetes solitarios
que con él tumban el asalto
de cualquier tormenta de la vida.
Jinetes,
jinetes de la tormenta,
así me gusta llamarlos
con un nudo de gozo en mi garganta
y sin ninguna pena.
Luis Luna
Así me gusta llamarlos,
con un nudo de gozo en mi garganta,
que con una sola cuerda de amor
atan y encarcelan el gruñido
de cualquier tormenta.
Jinetes,
individuos que cabalgan
en lo solitario de sus vidas
llenas de penas y derrotas
que les ha regalado la vida
arrebatándoles por la espalda
las sangres de sus familias.
Jinetes,
cabalgando sin paraguas
aguantando las tormentas
de algodón amargo
y truenos de engaño.
Aguantando sin gritos
lágrimas de jengibre
que arañan al resbalar
la piel de sus mejillas.
Jinetes,
Jinetes en lo solitario
cabalgando
con la única montura del amor
entre esas tormentas
de hastío y celos,
de odios y envidias,
de avaricias y ausencias de perdón.
Qué fuerte es el amor de los jinetes solitarios
que con él tumban el asalto
de cualquier tormenta de la vida.
Jinetes,
jinetes de la tormenta,
así me gusta llamarlos
con un nudo de gozo en mi garganta
y sin ninguna pena.
Luis Luna
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