PEQUEÑO GRANITO DE ANIS
Poeta asiduo al portal
Lo único que quería era de otro, la felicidad.
Por eso se partió en dos y dejó atrás las ilusiones.
Pero nada fue suficiente para evitar las injusticias de la vida,
para acallar los reclamos y mil culpas.
Lo único que deseaba, risa en el rostro niño.
Por eso tuvo que ausentarse largo tiempo y callar.
Se apeó a un modo de vida sin oportunidades y sin aprecio
para que se llevasen un pan a sus bocas.
No fueron suficientes los desvelos.
Tampoco el sacrificio y soportar malas palabras,
mucho menos el apartar el derecho a ser, sentir y estar vivo.
Agonía vívida al matar algún amor.
Y nada evitó que el dolor diera el toque.
Ni que se haya partido en dos, ni la larga desolación,
ni las ausencias no pedidas, ni sacrificio, ni sueldos parcos.
Finalmente, el resultado fue igual.
El hijo profirió a bocajarro y fue juez.
Le reclamó atención, pidió la muerte, arrojó odio.
La vida le arañó el corazón, se sintió defraudado y triste.
El hijo buscó un culpable Y lo encontró ©
Por eso se partió en dos y dejó atrás las ilusiones.
Pero nada fue suficiente para evitar las injusticias de la vida,
para acallar los reclamos y mil culpas.
Lo único que deseaba, risa en el rostro niño.
Por eso tuvo que ausentarse largo tiempo y callar.
Se apeó a un modo de vida sin oportunidades y sin aprecio
para que se llevasen un pan a sus bocas.
No fueron suficientes los desvelos.
Tampoco el sacrificio y soportar malas palabras,
mucho menos el apartar el derecho a ser, sentir y estar vivo.
Agonía vívida al matar algún amor.
Y nada evitó que el dolor diera el toque.
Ni que se haya partido en dos, ni la larga desolación,
ni las ausencias no pedidas, ni sacrificio, ni sueldos parcos.
Finalmente, el resultado fue igual.
El hijo profirió a bocajarro y fue juez.
Le reclamó atención, pidió la muerte, arrojó odio.
La vida le arañó el corazón, se sintió defraudado y triste.
El hijo buscó un culpable Y lo encontró ©