Suelo sentarme a escribir, durante varias horas.
Cuando voy a regocijarme de lo que escribí, encuentro el cuaderno vacío.
Palabras inconclusas que jamas llevan un orden se esfuman
volando en soledad pero juntas anhelarían formar un relato.
Forman fila y marchan con sus faltas de ortografía a un lugar inconcluso pero valioso.
recuerdos borrados en esas hojas volaron buscando libertad,
sintiéndose presos de las apuñaladas diarias
que sentían al clavar mi lapicera.
tinta de dioses, que se hace invisible al tocar papel.
me dejan en ridículo fácilmente.
Poder de la pluma que me sello la boca y ato mis manos,
los libros tristes en sus bibliotecas anhelaban ser el cuaderno
y se abalanzaron sobre mi, suaves golpes de hojas cortan mi cara.
Siento como invaden mi cuerpo y me llevan a una dimensión encantadora
y devastadora me veo encerrado en una simple hoja de papel,
dispuesto a repetir diariamente mi triste locura.
Cuando voy a regocijarme de lo que escribí, encuentro el cuaderno vacío.
Palabras inconclusas que jamas llevan un orden se esfuman
volando en soledad pero juntas anhelarían formar un relato.
Forman fila y marchan con sus faltas de ortografía a un lugar inconcluso pero valioso.
recuerdos borrados en esas hojas volaron buscando libertad,
sintiéndose presos de las apuñaladas diarias
que sentían al clavar mi lapicera.
tinta de dioses, que se hace invisible al tocar papel.
me dejan en ridículo fácilmente.
Poder de la pluma que me sello la boca y ato mis manos,
los libros tristes en sus bibliotecas anhelaban ser el cuaderno
y se abalanzaron sobre mi, suaves golpes de hojas cortan mi cara.
Siento como invaden mi cuerpo y me llevan a una dimensión encantadora
y devastadora me veo encerrado en una simple hoja de papel,
dispuesto a repetir diariamente mi triste locura.