La Corporación
Poeta veterano
desde el Evaristo Corumelo,
una vez más.
Cuando ellos vienen como fantasmas de las estrellas
introduzco mis dedos en el tronco de la palmera madre,
mezclo mi sangre con su savia canicular
y cuando sólo quedan los huesos, en el último tramo de piel,
ella mira agradecida el amasijo de pasión que fueron mis manos,
ahora rotas.
Y la hembra sagrada del templo,
la puta designada por los dioses para hacer de parapeto,
amortigua el excema que me causa el sol hacia la mañana
y desliza su ansia hasta mi escroto
y siento una sed tremenda de ser algo,
aunque sólo sea para contestar alguna sus preguntas
de haberla follado bien.
elPrior
una vez más.
Cuando ellos vienen como fantasmas de las estrellas
introduzco mis dedos en el tronco de la palmera madre,
mezclo mi sangre con su savia canicular
y cuando sólo quedan los huesos, en el último tramo de piel,
ella mira agradecida el amasijo de pasión que fueron mis manos,
ahora rotas.
Y la hembra sagrada del templo,
la puta designada por los dioses para hacer de parapeto,
amortigua el excema que me causa el sol hacia la mañana
y desliza su ansia hasta mi escroto
y siento una sed tremenda de ser algo,
aunque sólo sea para contestar alguna sus preguntas
eso sí, después
elPrior
Última edición:
::