Y nuestra verdadera libertad, y las virtudes de verdad…
los rastrillos de los cielos, el vientre de ecos del monte,
y la madre de todas las noches…
los portales y rosales, que sonríen,
el Sol, con frente de pan…
las calles de paz, y los poemas de paz;
las calles con los atajos de las aves…
las manos, por las cálidas exuberancias,
la colorida respiración,
y el arte de la conversación amable…
acaso, aquellas horas, donde suspiraban las papelerías,
aquella ebullición de los mundos interiores;
tras ese trueno de hierro,
y los mantos del hombre nuevo.
(Dedicado para mi amigo, Javier Monguilot) Goyo, 27 jun. 20.
los rastrillos de los cielos, el vientre de ecos del monte,
y la madre de todas las noches…
los portales y rosales, que sonríen,
el Sol, con frente de pan…
las calles de paz, y los poemas de paz;
las calles con los atajos de las aves…
las manos, por las cálidas exuberancias,
la colorida respiración,
y el arte de la conversación amable…
acaso, aquellas horas, donde suspiraban las papelerías,
aquella ebullición de los mundos interiores;
tras ese trueno de hierro,
y los mantos del hombre nuevo.
(Dedicado para mi amigo, Javier Monguilot) Goyo, 27 jun. 20.