Los Muertos Míos

Sinuhé

Poeta adicto al portal
Podría contarte de aquellos días verdes
de las sonrisas teñidas con acuarela lavada,
del matiz de los cobrizos acantilados
y sus reptiles tristes escondiéndose.

Podría en este segundo pretender que el mundo existe;
que la cal en las paredes es,
un betún delicado que lubrica la aurora.

Podría desertar al rincón aquel de nosotros
amate en flor,
floral refugio de las cosas amadas.

Mi casa es una rosaleda negra de espinas
rancias enredaderas conspiradoras, dormidas.

¡Oh poder desechar el primigenio
recuerdo de las cosas!,
el barro fresco
que sobrenada en tu saliva de lima.

En tu cintura de aguacate maduro
herida por las esquirlas de siempre,
podrida como las cabuyas amarillas
de entonces.

No me queda más que saborear,
estos dulces entabacados de humo
pulir los rieles de una estación migratoria,
mientras los sagrarios entristecidos me miran.

Te busco, es cierto. Cuanto te busco.

Como se busca una garrucha infinita,
como se atesoran los simples restos
de un pastoso bocado con frutas agrias.

Y te reparo,
suturando tu ceja rota
calcando en tus lunares la vida parda
mientras el viento,
silente soplo polar
que remonta mi papalote peregrino...
.
.
.
 
Sinuhé;1822707 dijo:
Podría contarte de aquellos días verdes
de las sonrisas teñidas con acuarela lavada,
del matiz de los cobrizos acantilados
y sus reptiles tristes escondiéndose.

Podría en este segundo pretender que el mundo existe;
que la cal en las paredes es,
un betún delicado que lubrica la aurora.

Podría desertar al rincón aquel de nosotros
amate en flor,
floral refugio de las cosas amadas.

Mi casa es una rosaleda negra de espinas
rancias enredaderas conspiradoras, dormidas.

¡Oh poder desechar el primigenio
recuerdo de las cosas!,
el barro fresco
que sobrenada en tu saliva de lima.

En tu cintura de aguacate maduro
herida por las esquirlas de siempre,
podrida como las cabuyas amarillas
de entonces.

No me queda más que saborear,
estos dulces entabacados de humo
pulir los rieles de una estación migratoria,
mientras los sagrarios entristecidos me miran.

Te busco, es cierto. Cuanto te busco.

Como se busca una garrucha infinita,
como se atesoran los simples restos
de un pastoso bocado con frutas agrias.

Y te reparo,
suturando tu ceja rota
calcando en tus lunares la vida parda
mientras el viento,
silente soplo polar
que remonta mi papalote peregrino...
.
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lindo pero melancolico poema, aunque pareciera que se esta solo o vacios en este mundo siempre hay algo,saludos.
 
Hay poemas profundos y en ellos, sumergir el pensamiento y abstraer de sus metáforas es un doble gusto.

Por aquí sigo, admirándote con un abrazo fuerte además para tu poesía de altura.!
 
Había olvidado que tan poeta eras...o mejor dicho, había olvidado recordarmelo. Pero bueno, para eso están los momentos de "te busco".
Un placer leerte de nuevo, Sinuhé. Ya sabes mi placer.


Hasta siempre.
 
Siempre que entro a leerte me encuentro con tu lenguaje conmovedor, adolorido y algo se me cruje por dentro..muy dentro..

me gusta tu poética Sinuhé, un abrazo
 

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