Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Quien te diga que los muertos resucitan
nunca ha muerto,
nunca ha tenido el corazón
latiendo pausado entre las manos.
La muerte es el amor rodando en las escaleras,
dando vueltas entre las sombras
donde nadie nota su presencia.
Habité en el corazón más dulce
y hoy me produjo estragos de amargura,
lo que creí que eran pasión y lujuria
eran las sobras que le quedaban a este perro.
Me estanqué en el invierno
siendo pleno verano,
no supe que cuando daba la mano
me abrazaba el frío y no el amor verdadero.
Hoy soy leña de un árbol
que cayó hace mucho tiempo,
carcomido por el desprecio y el olvido,
había una vez un amor que creí mío...
y aquí se acaba el cuento.
nunca ha muerto,
nunca ha tenido el corazón
latiendo pausado entre las manos.
La muerte es el amor rodando en las escaleras,
dando vueltas entre las sombras
donde nadie nota su presencia.
Habité en el corazón más dulce
y hoy me produjo estragos de amargura,
lo que creí que eran pasión y lujuria
eran las sobras que le quedaban a este perro.
Me estanqué en el invierno
siendo pleno verano,
no supe que cuando daba la mano
me abrazaba el frío y no el amor verdadero.
Hoy soy leña de un árbol
que cayó hace mucho tiempo,
carcomido por el desprecio y el olvido,
había una vez un amor que creí mío...
y aquí se acaba el cuento.
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