Los Muertos Olvidados
Los muertos olvidados se levantan,
con la memoria de un tiempo enterrado,
bajo el polvo de la indiferencia,
bajo el silencio del olvido.
Sus voces resuenan en el viento,
y el eco de su dolor
es la brújula que señala el camino
que aún no hemos recorrido.
El ayer no se disuelve en sombras,
el ayer está aquí,
en cada lágrima que empapa la tierra,
en cada injusticia que aún no ha sido redimida.
El sol puede apagarse,
pero la verdad sigue ardiendo
en los corazones que no temen el fuego,
en los espíritus que no se venden al olvido.
La paz sin justicia es un suspiro roto,
un refugio falso,
un espejismo que se desvanece
cuando la verdad se alza.
Y en esta lucha, en esta guerra callada,
la esperanza se teje en cada acción,
en cada palabra que lucha por ser escuchada,
en cada alma que se niega a rendirse.
Los muertos olvidados no son fantasmas,
son guardianes de un futuro que aún podemos moldear.
Ellos nos señalan con el dedo
y nos piden que tomemos la antorcha
y sigamos su camino.
Porque la historia no es solo el ayer,
es lo que hacemos hoy con lo que fue,
es el puente entre el sufrimiento y la redención,
es la fuerza que se levanta cada vez que caemos.
No olvidemos que la justicia es la semilla,
y la paz, su fruto maduro.
Solo en ella, solo con ella,
se revelará la verdadera gloria.
Que el futuro no olvide el sacrificio,
que el camino siga iluminado por aquellos
que dieron todo por la justicia,
porque la esperanza, la verdad, y el amor
nunca mueren
Dikia©
28/02/2025
Los muertos olvidados se levantan,
con la memoria de un tiempo enterrado,
bajo el polvo de la indiferencia,
bajo el silencio del olvido.
Sus voces resuenan en el viento,
y el eco de su dolor
es la brújula que señala el camino
que aún no hemos recorrido.
El ayer no se disuelve en sombras,
el ayer está aquí,
en cada lágrima que empapa la tierra,
en cada injusticia que aún no ha sido redimida.
El sol puede apagarse,
pero la verdad sigue ardiendo
en los corazones que no temen el fuego,
en los espíritus que no se venden al olvido.
La paz sin justicia es un suspiro roto,
un refugio falso,
un espejismo que se desvanece
cuando la verdad se alza.
Y en esta lucha, en esta guerra callada,
la esperanza se teje en cada acción,
en cada palabra que lucha por ser escuchada,
en cada alma que se niega a rendirse.
Los muertos olvidados no son fantasmas,
son guardianes de un futuro que aún podemos moldear.
Ellos nos señalan con el dedo
y nos piden que tomemos la antorcha
y sigamos su camino.
Porque la historia no es solo el ayer,
es lo que hacemos hoy con lo que fue,
es el puente entre el sufrimiento y la redención,
es la fuerza que se levanta cada vez que caemos.
No olvidemos que la justicia es la semilla,
y la paz, su fruto maduro.
Solo en ella, solo con ella,
se revelará la verdadera gloria.
Que el futuro no olvide el sacrificio,
que el camino siga iluminado por aquellos
que dieron todo por la justicia,
porque la esperanza, la verdad, y el amor
nunca mueren
Dikia©
28/02/2025