En-Manuel
Poeta recién llegado
Los niños: los niños, tan inocentes, tan alegres, tan energéticos, tan dulces, tan ellos, juegan a ser felices al compás del otoño que a dejado como hijo las hojas del árbol marchito, sus pies eufóricos golpean las charcas dejando su inocencia en el, exploran este mundo vagabundo.
Veo tres niños, a lo lejos logro ver saltan y saltan palpitando sus almas, como planetas a la distancia, que hay de nosotros que ya saboreamos del vino de la realidad, que cargamos con el costal del sufrimiento, sabemos que su llanto también es su encanto, que su alegría nuestra alegría y su sincero hablar sabia palabra que guía nuestro sendero.
Veo tres niños, a lo lejos logro ver saltan y saltan palpitando sus almas, como planetas a la distancia, que hay de nosotros que ya saboreamos del vino de la realidad, que cargamos con el costal del sufrimiento, sabemos que su llanto también es su encanto, que su alegría nuestra alegría y su sincero hablar sabia palabra que guía nuestro sendero.
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