Robsalz
Poeta que considera el portal su segunda casa
Se casaron como dos enamorados
ella con vestido blanco y tres damas de honor,
él con un traje negro
como profetizando el destino de ese amor.
Ella escogió el mes de noviembre para combatir el frío
él como era su amorcito, halló buena la decisión,
festejaron a lo grande como el amor se lo merece
de eso ya siete meses y hay rumores de separación.
Se fue el amor a pasear a la oficina
antes hasta las cortinas se sonrojaban de emoción,
cada ducha calentaba al agua fría
y ahora abunda el hielo en vez de la pasión.
Ella se enteró que el príncipe era un tipo del montón
con los mismos defectos que su amor anterior,
él descubrió que la vecina
por ser fruta prohibida tenía un mejor sabor.
De novios eran la pareja perfecta con licores de pasión
dos tortolos haciendo besos en cualquier habitación,
hace ya varias lunas que la cama es un portón
del que no portan la llave, para no hacer conversación.
Se fue el amor, lo marchitaron las zancadillas
que se clavaron en la rutina de la falta de solución,
él disimula que mira algo importante en el periódico
y ella suspira por la foto de un nuevo amor
que la llena de caricias,
mientras que la vecina escribe un "vente por favor".
Y eran tan felices, eran los novios perfectos
y hoy acumulan cicatrices donde antes vivían los besos.
No es que los hombres seamos peores...
es que somos más idiotas para disimular.
ella con vestido blanco y tres damas de honor,
él con un traje negro
como profetizando el destino de ese amor.
Ella escogió el mes de noviembre para combatir el frío
él como era su amorcito, halló buena la decisión,
festejaron a lo grande como el amor se lo merece
de eso ya siete meses y hay rumores de separación.
Se fue el amor a pasear a la oficina
antes hasta las cortinas se sonrojaban de emoción,
cada ducha calentaba al agua fría
y ahora abunda el hielo en vez de la pasión.
Ella se enteró que el príncipe era un tipo del montón
con los mismos defectos que su amor anterior,
él descubrió que la vecina
por ser fruta prohibida tenía un mejor sabor.
De novios eran la pareja perfecta con licores de pasión
dos tortolos haciendo besos en cualquier habitación,
hace ya varias lunas que la cama es un portón
del que no portan la llave, para no hacer conversación.
Se fue el amor, lo marchitaron las zancadillas
que se clavaron en la rutina de la falta de solución,
él disimula que mira algo importante en el periódico
y ella suspira por la foto de un nuevo amor
que la llena de caricias,
mientras que la vecina escribe un "vente por favor".
Y eran tan felices, eran los novios perfectos
y hoy acumulan cicatrices donde antes vivían los besos.
No es que los hombres seamos peores...
es que somos más idiotas para disimular.
Última edición: