Se bifurcan los caminos,
hay cientos de atajos que no podrás descifrar;
el camino a casa que nunca pudiste hallar
Equivocabas los senderos cada vez que intentabas
seguir el haz de la luna entre las sombras del palmar
Nunca pudiste llegar.
se sumergieron tus huellas bajo el vado de la lluvia
y las torcazas se comieron las migajas de tu pan
La abuela te esperó
con el frío de su alma,
sentada en el patio, junto al ventanal,
deseando verte llegar
Las campanas sonaron
al clarear de un alba
y la soledad se posó
cerca al olivar
De tu memoria se borró para siempre este lugar,
se marchitaron en ti los recuerdos de tu prado...
entre brumas de hojas secas el otoño te alcanzó
Quizá, nunca volverás...
ahora yacen los recuerdos junto al ventanal
Otra vez el cruel Alzheimer.
Un abrazo, Antonio.