Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los párpados morfeos
De entre las cuatro rosas que me diste
sólo quedan la mitad,
porque gasté tu parte cuando fuiste
a encoger tu caridad.
Con que si ahora vienes sin las rosas
yo te puedo regalar,
la mitad de las cuatro primorosas...
Dos marchitas puedo dar.
Cansancio, locura,
pan santo las cura.
La rabia y usura,
no hay santo ni burra,
que cure su espanto
ni sane cordura.
Cuando es alimento
que baja del cielo,
y sube las nubes
de finos canguelos,
demonios acuden
prestando los sueldos,
quitándole al padre
los hijos modestos.
Espléndido arte
lleno de morteros,
alambres, probetas,
chamanes y ascetas,
masas y obreros
Común el desastre,
de ser ese sastre
y vestir misioneros.
Dad las gracias al amor
por haber nacido tanto,
que llegasteis a esta voz,
por el grito de un orgasmo.
No tengáis pesar
ni lloréis por nada fatuo,
que pasar se pasará,
aunque el cielo esté muy alto.
Los poderes da la paz,
y en la guerra los asaltos,
son la cima del capaz,
y la muerte es el capazo.
Aunque tú pidas perdón,
si no atiendes los deberes,
es mejor quedarte al sol,
y el perdón para los debes.
Si consigues ser un hombre
que se acuesta a buena hora,
ya sabrás que tiene un nombre,
acostarse con demora.
No te bebas todo el vino
si tu hermano está sin él,
dale un poco del camino
y comparte ese vergel.
Al llegar la media noche
la princesa partirá,
para ser de nuevo sierva
y tú un rey sin su amistad.
Si te quedas bien despierto
lo podrás profetizar,
cuanta luz visite al muerto
en profecía pasará.
Me despido con deseo
de querer dormir sincero,
mi deseo está cumplido,
y no le pongan ningún pero,
que bebí y ahora acarreo,
los defectos reducidos
y los párpados morfeos.