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. Para ella, el pequeño paso que dejan las bailarinas, para mi, la suela inútil de sus blancas zapatillas. Para ella, el color turquesa que viste el mar cada día, para mi, la imagen gris y fría de la ceniza. Mas no importa, puedo ver, su cuerpo lleno de vida y atrapar esos momentos de miradas y sonrisas. Para ella el arcoíris que nace de sus pupilas, para mi el murmullo mudo que deja la seca espiga. No me importa ser la sombra que resbala en la tarima, ni esconderme en un rincón si los focos la iluminan. Para ella, todas las cartas de amor que le dejé escritas, para mi cualquier historia que ella quiera que se diga. . Fotografía y poema Ramon Bonachi
Ver el archivos adjunto 58056 . Para ella, el pequeño paso que dejan las bailarinas, para mi, la suela inútil de sus blancas zapatillas. Para ella, el color turquesa que viste el mar cada día, para mi, la imagen gris y fría de la ceniza. Mas no importa, puedo ver, su cuerpo lleno de vida y atrapar esos momentos de miradas y sonrisas. Para ella el arcoíris que nace de sus pupilas, para mi el murmullo mudo que deja la seca espiga. No me importa ser la sombra que resbala en la tarima, ni esconderme en un rincón si los focos la iluminan. Para ella, todas las cartas de amor que le dejé escritas, para mi cualquier historia que ella quiera que se diga. . Fotografía y poema Ramon Bonachi
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