prisionero inocente
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sé que hay algo detrás del silencio.
Cuando niño, arrancaba las hojas de los arboles,
a ver si gritan por el dolor,
y luego me preguntaba por que los ojos de la hierba
estaban llenos de lagrimas.
Maté las hormigas simplemente por no haberme advertido
a cuidar mis pasos,
tapé
la tierra con cemento para que el agua ni entre ni salga,
empecé a comer los pájaros que no sabían volar
o no cantaban a mi gusto.
A medida que iba creciendo me gustaba mucho
la carne joven,
ya no comía gallinas, comía pollitos,
no comía los cerdos, sino los lechoncitos
no las bacas pero los terneritos,
era mas y mas criminal.
¿Y para que dejar los animales morir por vejez?
Pensaba así como piensa la gente cuando tiene hambre,
lo que le parece bueno, se lo come en cuanto antes.
Hoy se que hay algo detrás del silencio,
todo lo que calla nos dice: déjame vivir.
Cuando niño, arrancaba las hojas de los arboles,
a ver si gritan por el dolor,
y luego me preguntaba por que los ojos de la hierba
estaban llenos de lagrimas.
Maté las hormigas simplemente por no haberme advertido
a cuidar mis pasos,
tapé
la tierra con cemento para que el agua ni entre ni salga,
empecé a comer los pájaros que no sabían volar
o no cantaban a mi gusto.
A medida que iba creciendo me gustaba mucho
la carne joven,
ya no comía gallinas, comía pollitos,
no comía los cerdos, sino los lechoncitos
no las bacas pero los terneritos,
era mas y mas criminal.
¿Y para que dejar los animales morir por vejez?
Pensaba así como piensa la gente cuando tiene hambre,
lo que le parece bueno, se lo come en cuanto antes.
Hoy se que hay algo detrás del silencio,
todo lo que calla nos dice: déjame vivir.