pantaleon
Poeta asiduo al portal
Los Pliegues
Los pliegues de la edad dorada, se están marchitando
Como las rosas de algún jardín lejano
Solo quedan las espinas clavadas en el alma
Formando un corona en la garganta que lo asfixia.
Con estos pasos lerdos al caminar por la mañana
Vas dejando las huellas gastadas por el tiempo
Son tantos los caminos recorridos a través de la vida
Que el talonear se va agotando, como los amores del ayer
Las manos se forman en un lazo incompleto
Fruncidas por el labrar de tantos años
Manos que alguna vez acariciaron rostros bonitos
Manos que envejecieron escribiendo poemas de amor
No hay miedo al fantasma de la vida
Llegas cuando tienes que llegar, sin anunciarte
Lo tiene uno pegado al cuerpo desde el nacimiento
Le susurra al oído cuando está lleno de depresión y angustias
Como si la lluvia lo hubiera mojado
Por unas cuantas horas, ese mismo día
Abordo en la orilla del mar de sus amores en el sur
Y se desembarco en el mar del norte, sin saber porque
El corazón está cansado y la sangre más agitada
Las fuerzas de haber amado se están mermando
Sintiendo que un suspiro la vida se va galopeando
Hay que arrancarlo de mi cuerpo antes de que se marchite
Ya es hora de enterrar este pobre corazón en cualquier orilla.
Brooklyn NY. Febrero 2 2016
DRA
Pantaleón
Los pliegues de la edad dorada, se están marchitando
Como las rosas de algún jardín lejano
Solo quedan las espinas clavadas en el alma
Formando un corona en la garganta que lo asfixia.
Con estos pasos lerdos al caminar por la mañana
Vas dejando las huellas gastadas por el tiempo
Son tantos los caminos recorridos a través de la vida
Que el talonear se va agotando, como los amores del ayer
Las manos se forman en un lazo incompleto
Fruncidas por el labrar de tantos años
Manos que alguna vez acariciaron rostros bonitos
Manos que envejecieron escribiendo poemas de amor
No hay miedo al fantasma de la vida
Llegas cuando tienes que llegar, sin anunciarte
Lo tiene uno pegado al cuerpo desde el nacimiento
Le susurra al oído cuando está lleno de depresión y angustias
Como si la lluvia lo hubiera mojado
Por unas cuantas horas, ese mismo día
Abordo en la orilla del mar de sus amores en el sur
Y se desembarco en el mar del norte, sin saber porque
El corazón está cansado y la sangre más agitada
Las fuerzas de haber amado se están mermando
Sintiendo que un suspiro la vida se va galopeando
Hay que arrancarlo de mi cuerpo antes de que se marchite
Ya es hora de enterrar este pobre corazón en cualquier orilla.
Brooklyn NY. Febrero 2 2016
DRA
Pantaleón
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