Mediocielo
Poeta fiel al portal
Que dulce el tacto de la tierra
cuando convences a tu voz
que plante raíces a tu paso.
Si me dejas, te devuelvo
la mirada en torbellino
de aire exhalado y redimido.
Que a un paso de tu oreja,
delicada frontera con mi plano,
suspire el eco invernado en estío.
Que mi olfato de fragancias,
decoren el momento
de un encuentro imaginado.
Y si el gusto lo permite,
narrar mitos de rosas y cardos
con zumo de manzana en los labios.
Que seamos, en definitiva,
los sentidos repartidos
para dos estraños,
y un espacio.
cuando convences a tu voz
que plante raíces a tu paso.
Si me dejas, te devuelvo
la mirada en torbellino
de aire exhalado y redimido.
Que a un paso de tu oreja,
delicada frontera con mi plano,
suspire el eco invernado en estío.
Que mi olfato de fragancias,
decoren el momento
de un encuentro imaginado.
Y si el gusto lo permite,
narrar mitos de rosas y cardos
con zumo de manzana en los labios.
Que seamos, en definitiva,
los sentidos repartidos
para dos estraños,
y un espacio.
Última edición: