Dicen los siglos tu nombre
Mil años de antigüedad
Mujeres, niños y hombres
Viajando en su soledad
En un camino desierto
Se abrazan a la esperanza
Sueñan lo que no es cierto
Porque no saben rezar
Las huellas del precipicio
Bajaban hasta la mar
Llenando de sed el resquicio
Donde quisimos llorar
Así partimos sin rumbo
Para saber si se está
Es necesario encontrarse
Con una estrella fugaz
Ella y todos como locos
Besándose a media luz
Hacen al hijo tormenta
Vuelcan rosario en la cruz
Y la gota derramada
Pinta ese lienzo encantado
De flores, dioses y hadas
Blancas, rojo ensangrentado
Pensándolo conocí
Las torpezas de la vida
Esas que ame junto a ti
Alma, para mí, ya desprendida
Al marcharse se alejaron
Muchas dudas de mil hombres
Y bajo el cielo quedaron:
Yo pregunto ¿no respondes?