Los sones de la tarde

lesmo

Poeta veterano en el portal

Los sones de la tarde


A la hora del ocaso,
cuando el día se hace tarde,
cuaja un sonido en el viento
que inunda toda mi calle.
Y siempre a la misma hora,
antes que la luz se marche
voltean unas campanas
con unos viejos compases.
Avisan de los oficios
que a punto de celebrarse
darán gloria a Jesucristo
y a su Santísima Madre.
Y el ambiente mortecino
parece que se acicale,
parece que se perfuma,
parece más elegante.
Y esas campanas, la brisa
la transforman en amable,
son los sonidos de siempre
que parten en dos mitades
la lentitud de las horas
con broncíneos mensajes.
¡Ay si algún día nefasto
las campanas no sonasen!
¿Qué sería de mi oído?
¿Qué sería de mi calle?
¿Qué sería de la brisa?
¿Qué sería de la tarde?
 

Los sones de la tarde


A la hora del ocaso,
cuando el día se hace tarde,
cuaja un sonido en el viento
que inunda toda mi calle.
Y siempre a la misma hora,
antes que la luz se marche
voltean unas campanas
con unos viejos compases.
Avisan de los oficios
que a punto de celebrarse
darán gloria a Jesucristo
y a su Santísima Madre.
Y el ambiente mortecino
parece que se acicale,
parece que se perfuma,
parece más elegante.
Y esas campanas, la brisa
la transforman en amable,
son los sonidos de siempre
que parten en dos mitades
la lentitud de las horas
con broncíneos mensajes.
¡Ay si algún día nefasto
las campanas no sonasen!
¿Qué sería de mi oído?
¿Qué sería de mi calle?
¿Qué sería de la brisa?
¿Qué sería de la tarde?
Muy lindo poema
 
Hola, Lesmo , me ha dado gusto leer tu musical romance . Abrazo.


Los sones de la tarde


A la hora del ocaso,
cuando el día se hace tarde,
cuaja un sonido en el viento
que inunda toda mi calle.
Y siempre a la misma hora,
antes que la luz se marche
voltean unas campanas
con unos viejos compases.
Avisan de los oficios
que a punto de celebrarse
darán gloria a Jesucristo
y a su Santísima Madre.
Y el ambiente mortecino
parece que se acicale,
parece que se perfuma,
parece más elegante.
Y esas campanas, la brisa
la transforman en amable,
son los sonidos de siempre
que parten en dos mitades
la lentitud de las horas
con broncíneos mensajes.
¡Ay si algún día nefasto
las campanas no sonasen!
¿Qué sería de mi oído?
¿Qué sería de mi calle?
¿Qué sería de la brisa?
¿Qué sería de la tarde?
 

MundoPoesía se mantiene gracias a la publicidad y al apoyo de nuestros Mecenas.

✦ Hazte Mecenas

Sin publicidad · Blog propio · Apoya la poesía en español

Atrás
Arriba