Amelia Moncada Georgiades
Poeta recién llegado
Los sonidos de tu boca son dulces besos de pasión,
encienden mis labios cuando los recitas con viveza.
El corazón empieza a impulsarse de tanto desorden;
la emoción se duplica si escucho el timbre de tu voz.
Con tu ardor los poemas se quedan reducidos en mí,
de tal manera que no hay quién me haga separar de ti.
Las notas que emites residen enganchadas en mi ser;
aunque quisiera despegarlas están dentro de mi fibra.
En la oscuridad se buscan las almas y se relacionan,
en la sombra permanecen en silencio, desean amarse.
Juntarán cuerpo con cuerpo para conectarse aún más;
enseguida se entenderán son como dos gotas de agua.
El amor nos induce más allá de sus enardecimientos
y nos transporta a otros mundos nuevos por descubrir.
Qué más da que lo desconozcamos, si lo hallaremos.
Habiendo este febril deseo, alzaremos como la hiedra.
Como el fuego que se extiende lo mismo que el viento,
así se encadenarán mis besos con los tuyos por éxtasis.
Ya que la suerte va siempre encauzando nuestras vidas,
olvidémonos de todo, disfrutemos los instantes amenos.
encienden mis labios cuando los recitas con viveza.
El corazón empieza a impulsarse de tanto desorden;
la emoción se duplica si escucho el timbre de tu voz.
Con tu ardor los poemas se quedan reducidos en mí,
de tal manera que no hay quién me haga separar de ti.
Las notas que emites residen enganchadas en mi ser;
aunque quisiera despegarlas están dentro de mi fibra.
En la oscuridad se buscan las almas y se relacionan,
en la sombra permanecen en silencio, desean amarse.
Juntarán cuerpo con cuerpo para conectarse aún más;
enseguida se entenderán son como dos gotas de agua.
El amor nos induce más allá de sus enardecimientos
y nos transporta a otros mundos nuevos por descubrir.
Qué más da que lo desconozcamos, si lo hallaremos.
Habiendo este febril deseo, alzaremos como la hiedra.
Como el fuego que se extiende lo mismo que el viento,
así se encadenarán mis besos con los tuyos por éxtasis.
Ya que la suerte va siempre encauzando nuestras vidas,
olvidémonos de todo, disfrutemos los instantes amenos.