Oldbyte
Poeta fiel al portal
Tengo los ojos cerrados,
el silencio es absoluto,
el mar se puso de luto
y el sol los ojos vendados.
A nada y a nadie se oye,
pero yo, concentrado escucho,
-(sin proponérmelo mucho)-
cientos de ecos y voces.
Son voces que a mí me hablan,
no al cuerpo, sino al alma.
Son voces que a mí me cantan
unas músicas extrañas
que embriagan de paz y calma.
Son musas, ninfas y diosas,
que al desfilar por mi mente
siento que mi alma siente
no una, sino mil cosas.
Van en fila y despacio
con sus cabezas tapadas.
Las que son de guerra llevan
su gran espada enfundada.
Otras son las componentes
del reino de las tinieblas.
Casi no se las distingue
tras la capa de la niebla.
Otras van portando liras,
que tocando con sus dedos,
producen con sus enredos
canciones desconocidas.
Yo las miro, las contemplo,
y admiro el gran privilegio,
de poder ver en todas ellas
los sonidos del silencio.
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