Amalia Méndez Lombao
Poeta recién llegado
Cuantas veces fueron los sueños
aquellos que nos guiaron y nos confundieron.
Cuantas,
aquellas ilusiones pueriles y vagas,
que hoy permanecen como algas muertas bajo los pies.
Quisiera permanecer eterna frente a algo.
Mas no encuentro un aliento
un descanso,
una alegría.
No encuentro,
la felicidad que un día me empujó a tus brazos,
y por más que te suplico que me salves,
tú no estás aquí,
no conmigo.
Resulta hasta irónico como dos cuerpos pueden llegar a abandonarse.
Tú no tocas el sendero mío,
yo no te toco por no haberte tocado antes,
y así,
permanecemos lejanos y distantes,
como dos orillas que no alcanzan a verse
extremos de la misma idea que no se materializa.
Es más fácil cuando no versamos sobre nada.
Y me pregunto entonces,
qué hago aguardándote.
© Copyright 2007 Amalia Méndez Lombao. Todos los derechos reservados. Obra registrada en Registro Propiedad Intelectual.
aquellos que nos guiaron y nos confundieron.
Cuantas,
aquellas ilusiones pueriles y vagas,
que hoy permanecen como algas muertas bajo los pies.
Quisiera permanecer eterna frente a algo.
Mas no encuentro un aliento
un descanso,
una alegría.
No encuentro,
la felicidad que un día me empujó a tus brazos,
y por más que te suplico que me salves,
tú no estás aquí,
no conmigo.
Resulta hasta irónico como dos cuerpos pueden llegar a abandonarse.
Tú no tocas el sendero mío,
yo no te toco por no haberte tocado antes,
y así,
permanecemos lejanos y distantes,
como dos orillas que no alcanzan a verse
extremos de la misma idea que no se materializa.
Es más fácil cuando no versamos sobre nada.
Y me pregunto entonces,
qué hago aguardándote.
© Copyright 2007 Amalia Méndez Lombao. Todos los derechos reservados. Obra registrada en Registro Propiedad Intelectual.