I
Nadie los aceptaba por mostrar ese estigma impuesta por su raza. Desterrados por un castigo inicuo. Seres huraños, ominosos y miserables, transitando el rumbo en búsqueda del nutrimento.
II
Algunas reses escapaban del encerramiento criaturas condenadas hacia el rastro. Una mano por clemencia, trasmutada por el accidente de camión.
El conductor al parecer única víctima del percance, le vino una visión grotesca de formas sagaces acercándosele quizá alucinado por el aturdimiento, sin acortar el paso, impulsadas por un ansia inaudita.
¡Qué diablos ! dijo. Sin culminar el sobresalto por el desmayo.
III
Aquellos forajidos siguieron su cruzada. Menos voraces por la casualidad, y a cuestas, varios sacos de huesos.
Última edición: