Orfelunio
Poeta veterano en el portal
Los Universos de Queen
Profundas entradas
y un tupé veleidoso,
patillas contadas
y labios hinchados de rojo.
Sonrisa simpática
y de escenario furioso,
tenía en los dientes la plata,
y el oro en la voz,
era la reina veloz,
que grita entonando y te epata
su elfo de Olimpo grandioso.
Espartano de la música,
hoplita de canto sin igual,
alza el arma que es tu rúbrica
y dibuja en tu cielo una señal.
Donde se oculta la fuerza
y la nada es espejo de metal,
vibrarán las cuerdas del vacío
y un espacio con tus notas cubrirán.
Trasciendes con tu ímpetu de vida
cuando escucho a los volcanes escupir;
eres eco, y eres mida,
eres lava que se encuentra en la salida,
eres fuente que no acaba de servir.
El infierno teatralizas
y yo sé qué es un cielo para ti;
si lo que en sí se atreve y lo deslizas
te tendré de fuego y gesta paladín.
En sal se convirtió una mujer,
en sal que conserva la huida;
en sal nos dejaste morir,
en sal nos espera la hoguera,
con sal sabe bien la comida
y en sal seguiré cuando muera.
Si la sal pierde su sabor,
dijo aquél: ¿con qué será sazonada?
Partidas que son con dolor
son regresos al alba añorada,
después de vivir con honor
en esta triste balada.
La vida balada
es triste en su fin;
de flores alegre
y finito perfil.
Infinitos nos llueven
con su esquiva matriz;
con tus cantos se pueblen
los universos de Queen.
A Freddie Mercury