Évano
Libre, sin dioses.
Puedo escribir los versos más bellos de la tierra
mientras tus ojos libres reflejan a mi cuerpo
y la alegría inmensa que te causa el vivir.
Imitan tus pupilas a la estrella de arriba,
la que titila lejana, la que habla de Neruda,
la que siempre quisiste retener en tus manos
para soplarla a mi alma y encenderme de fuego.
Puedo escribir los versos más bellos de la Tierra,
pero no sé si el tiempo querrá darme más tinta.
Se agranda el crepúsculo hasta abarcarlo todo.
Mengua la luz en un cuerpo que vuelve al barro.
Ya presiento a la muerte, a la noche más larga,
viene tranquila por la arista del ocaso.
Es oscura la muerte en la noche que cierra,
con la duda más negra, nuestro tiempo vivido.
Esta puerta, la que abre un nuevo universo,
jamás nos dirá si volveremos a vernos.
Marcho, pero en la vida dejo al verso más bello.
mientras tus ojos libres reflejan a mi cuerpo
y la alegría inmensa que te causa el vivir.
Imitan tus pupilas a la estrella de arriba,
la que titila lejana, la que habla de Neruda,
la que siempre quisiste retener en tus manos
para soplarla a mi alma y encenderme de fuego.
Puedo escribir los versos más bellos de la Tierra,
pero no sé si el tiempo querrá darme más tinta.
Se agranda el crepúsculo hasta abarcarlo todo.
Mengua la luz en un cuerpo que vuelve al barro.
Ya presiento a la muerte, a la noche más larga,
viene tranquila por la arista del ocaso.
Es oscura la muerte en la noche que cierra,
con la duda más negra, nuestro tiempo vivido.
Esta puerta, la que abre un nuevo universo,
jamás nos dirá si volveremos a vernos.
Marcho, pero en la vida dejo al verso más bello.
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