Cetrero3
Poeta fiel al portal
Tres décimas y un décimo.
Los versos que te dejo
nacieron con amor
crecieron con ardor
y mueren sin espejo.
Los versos que te dejo
son sangre resecada
cayéndose azorada
cual polvo tras de mi,
que yo ni lo sentí,
que pierdo mucha nada.
Los versos que te cedo
se pudren con el sol,
guardados en formol
yo tengo los que puedo;
No crean ningún credo,
y esconden en su engaño
al hombre más huraño,
verdades muy dantescas
e ínfulas grotescas,
variadas en tamaño.
Los versos que yo dejo
escritos para ti
los rezo para mí,
los canto y ya me alejo.
Los versos que yo dejo
son cantos de embustero
que cruzan el sendero
oscuro de mi ser,
no tienen un volver
cual flores de romero.
Los versos que te dejo
no brotan del redil,
ni formas de marfil
ni vino muy añejo.
Los versos que te dejo
ya están en tu pensar,
salados como el mar
marcados como el reo,
son versos que yo creo
labrando mi labrar.
Los versos que te dejo
nacieron con amor
crecieron con ardor
y mueren sin espejo.
Los versos que te dejo
son sangre resecada
cayéndose azorada
cual polvo tras de mi,
que yo ni lo sentí,
que pierdo mucha nada.
Los versos que te cedo
se pudren con el sol,
guardados en formol
yo tengo los que puedo;
No crean ningún credo,
y esconden en su engaño
al hombre más huraño,
verdades muy dantescas
e ínfulas grotescas,
variadas en tamaño.
Los versos que yo dejo
escritos para ti
los rezo para mí,
los canto y ya me alejo.
Los versos que yo dejo
son cantos de embustero
que cruzan el sendero
oscuro de mi ser,
no tienen un volver
cual flores de romero.
Los versos que te dejo
no brotan del redil,
ni formas de marfil
ni vino muy añejo.
Los versos que te dejo
ya están en tu pensar,
salados como el mar
marcados como el reo,
son versos que yo creo
labrando mi labrar.
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