Lourdes-Minerva.

Nommo

Poeta veterano en el portal
Éramos felices, en casa.
Teníamos muchos animales, en la granja.
Y naranjos, perales, nogales y almendros.
Vacas, toros, ciervos, erizos, cabras montesas...


Hicimos el amor, en el cobertizo, bajo la lluvia.


Tú eras negroide y procedente del bajo Egipto. De una tribu Nubia.
Bastante alta, estilizada y atlética.
Te enseñé la rima, y la métrica.
El verso libre, el guión de cine y la redondez de un mundo.


Tú me adiestrabas respecto al pecho ( lo vasto ) y la cabeza ( lo profundo ).




Es la mente humana, según el Budismo.
Luego, llegaría tu pariente lejana. Conociste el intrusismo.
Con ella, no hubo apareamiento. Nos fue imposible.
Llegó con el látigo, un americano impasible.


Quería hacernos esclavos. Así que, por Navidad, le regalé un pavo.


Y asunto resuelto, vida mía.
Oh, Lourdes Minerva, ¡ La venganza se sirve en plato frío !
Sé que vas a envenenarme, pero con bondad. Así que me ofrecerás cigarrillos.
Tendré que fumármelos. Son levemente tóxicos. Me harán tan delgado como un pajarillo.
 
Última edición:
Pero te ha gustado, ¿ Eh ?
Has pensado en ella.
Eso es lo importante.
Mi poema despertó en ti, cierto interés.
 

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