nina rocha
Poeta recién llegado
LUCES DE CIUDAD
Observando las luces inacabadas
de la ciudad,
como se pierden en el sin fin
donde no llega la mirada,
donde no llegan los oídos,
se siente un agasajo en el pecho
y un hueco sin luz más infinito.
De flores marchitas
he adornado mi casa,
con flores de buqués de novias embarcadas
he adornado mis sentidos.
Con los papagayos rotos
se ha adornado mi techo.
Observo,
veo las aguas servidas correr,
la lluvia haciendo estragos
desde ayer.
Veo,
La luz de la luna
detrás de nubes grises cargadas de hiel.
Y se nubla mi morada
y las flores marchitas adornan,
las sábanas rotas arropan
el veneno dulce del desamor
empalaga.
El cigarrillo póstumo
a la llegada se separa
y de pronto no hay líneas,
de pronto sólo hay palabras.
Voy y vengo,
entre el frío y la nostalgia.
Sin asumir compromisos,
sin esperar llamadas.
Ahora oigo hacia la luz el infinito,
porque de pronto oigo con la mirada.
Sin nada que se le parezca,
sin nada que se le parezca a nada.
Sola estoy con mi humo,
sola estoy en la nada,
sola con un cigarrillo,
sola con el espesor de una llamarada.
En la declinación de un pueblo,
al que no quiero volver,
al que todo me ata.
Sumergida estoy en el recuerdo,
agobiada estoy de mi mirada.
Entre el humo y la nostalgia asumo mi esperanza,
igual que una niña
con su madre amamantándola.
Ya no hay líneas,
ya no hay puntos,
ya no hay sol en mi morada.
Sólo flores rotas y marchitas,
que adornan hasta la senda desdichada.
Mantengo una altivez absurda,
que desarmo a mi llegada.
Una máscara oscura,
una sombra en mi parada.
Ya no vuelo en las alturas,
no soy nadie en caminatas.
Pero tengo la luz que titila,
en mis ojos encandilados
de manos que lo tapan.
Camino sin rumbo fijo,
solamente para no perderme
entre las ramas de árboles débiles y grises,
de túneles sombríos
sin señal de alarma.
::
:: por tu reconocimiento