Luis Á. Ruiz Peradejordi
Poeta que considera el portal su segunda casa
El instante sublime, en que el amor aproxima así los cuerpos, uno refugio del otro, acurrucados, buscando el calor del otro, la imagen de los pechos en la espalda del otro, me parece fantástica. Muy hermoso tu poema. Besos.Yo soy el alba
con la sonrisa pícara
de amanecer y gotas de rocío
-ya no hay escarcha-
Se derriten mis pechos
en tu espalda de noche.
Rosario Martín
a esos amaneceres contigo...