tyngui
Poeta que considera el portal su segunda casa
Sobre la repisa sigue la fantasía viva de la
muerte, que desde hace un momento está
tratando de intimidarme con sus ojos hundidos.
Por la ventana puedo observar los verduscos
zarzales desdibujando fantasmas en el recodo
de una imagen horizontal coagulada.
Los cien cuentos a la deriva se imprecisarán
al alba mientras todos sueñan y quizás no haya
espacio para miradas y preludios.
Será el inicio de grises soledades y nudosas
oberturas entusiasmadas. Macerando melodías
existenciales de la vida misma.
Asentir avivadamente para conseguir un terruño
entre dos plazas, tal vez protagonizando en primera
persona la avidez.
Una parte de mí visiblemente lo quiere todo, pero al
parecer ha sido casi disfuncional la deconstrucción excedente.
Sin piedad ha amortizado el golpe incuestionablemente
desde hace un largo tiempo de forcejeo por sí mismo.
muerte, que desde hace un momento está
tratando de intimidarme con sus ojos hundidos.
Por la ventana puedo observar los verduscos
zarzales desdibujando fantasmas en el recodo
de una imagen horizontal coagulada.
Los cien cuentos a la deriva se imprecisarán
al alba mientras todos sueñan y quizás no haya
espacio para miradas y preludios.
Será el inicio de grises soledades y nudosas
oberturas entusiasmadas. Macerando melodías
existenciales de la vida misma.
Asentir avivadamente para conseguir un terruño
entre dos plazas, tal vez protagonizando en primera
persona la avidez.
Una parte de mí visiblemente lo quiere todo, pero al
parecer ha sido casi disfuncional la deconstrucción excedente.
Sin piedad ha amortizado el golpe incuestionablemente
desde hace un largo tiempo de forcejeo por sí mismo.
Última edición: