Lúcidas manos recorrían suaves plumas blancas,
Los fieles se arrodillaban ante su gran devota,
cabalgaban jinetes en busca de su niña santa,
dos manos se entrelazaban, tejiendo una herida rota,
huía un principe de un demonio,
lloraba una doncella por tortuosa condena,
dormitaba un rey, una noche de junio,
los mártires escurrían su roja pena,
una musa inmortaliza al pálido poeta,
reinos en cautiverio miran desde una pintura,
bárbaros alzan en su navío una veleta,
ancianos maldicen, celebrando su amargura,
una bestia viola a una princesa,
mujeres muertas bailan en noches frías,
una guillotina decapita a una pagana cabeza,
pero lúcidas manos recorren plumas, plumas mías.
Hace dos años que hice esto...
Los fieles se arrodillaban ante su gran devota,
cabalgaban jinetes en busca de su niña santa,
dos manos se entrelazaban, tejiendo una herida rota,
huía un principe de un demonio,
lloraba una doncella por tortuosa condena,
dormitaba un rey, una noche de junio,
los mártires escurrían su roja pena,
una musa inmortaliza al pálido poeta,
reinos en cautiverio miran desde una pintura,
bárbaros alzan en su navío una veleta,
ancianos maldicen, celebrando su amargura,
una bestia viola a una princesa,
mujeres muertas bailan en noches frías,
una guillotina decapita a una pagana cabeza,
pero lúcidas manos recorren plumas, plumas mías.
Hace dos años que hice esto...