Hoover White
Poeta adicto al portal
Una guitarra en la esquina de mi cuarto
me llena de melancolía errante,
me pone cegajoso y tan preocupado
que todo vierte y se hace tristeza;
se mezcla en los rescoldos de mi alma,
en lo fusco de mí y en mi claridad
y cuando los músculos de mi alma no aguantan,
una lágrima se malluga en mis mejillas
y se desbarata en mis nostalgias.
A veces soy una luciérnaga perdida
en el aire que entra por mi ventana,
en la hojas fútiles cuales caen al suelo,
en la aurora que hurga en mis pupilas
y en toda la incapacidad cual he creado
para vivir toda esta basta e inefable vida
como de niño antes había soñado.
Yo no sé a donde vaya toda la dicha
ni porque el daño se arregla con cicatrices,
solo que a veces pienso que el amor
es todo una luciérnaga perdida
que vuela frente a nuestras narices.
Yo ya no quiero luz que sea la mía
ni transigir con todo el planeta,
quiero conciliar esta idea absurda
que morir lleva toda una vida.
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