Pedro Olvera
#ElPincheLirismo
Caí
como una ciudadela asediada por el páramo,
como un ídolo pagano que perdió la fe y la cabeza,
como un trozo de periódico con la noticia del diluvio,
caí de unos ojos a tu mano morena.
Al fin pude cambiar la bombilla rota del tejado
con la estrella que me alcanzaste,
y vino una noche de alfombras voladoras
que olía a aceite erótico de Antares,
a luz de durazno prisco en el rocío alterado de tus vellos.
Con el cuenco de tu palma recogimos el fermento
de tu maguey horadado por la sed,
rascamos el aljibe hasta su corazón de plumas frescas
y toqué la música para dormir de los laúdes
en tus pechos acorazados por el sueño.
Cuando a las ocho a eme me soltaste,
vi que las fauces de mi sombra sin dientes de leones
se abrían para tragarme,
pero no.
Me quedé flotando en el humo fosforescente de tu escape
como una hoja suspendida de un rayo de sol,
como una sonrisa dibujada en un remolino,
como una mano que libera una luciérnaga al decir adiós.
como una ciudadela asediada por el páramo,
como un ídolo pagano que perdió la fe y la cabeza,
como un trozo de periódico con la noticia del diluvio,
caí de unos ojos a tu mano morena.
Al fin pude cambiar la bombilla rota del tejado
con la estrella que me alcanzaste,
y vino una noche de alfombras voladoras
que olía a aceite erótico de Antares,
a luz de durazno prisco en el rocío alterado de tus vellos.
Con el cuenco de tu palma recogimos el fermento
de tu maguey horadado por la sed,
rascamos el aljibe hasta su corazón de plumas frescas
y toqué la música para dormir de los laúdes
en tus pechos acorazados por el sueño.
Cuando a las ocho a eme me soltaste,
vi que las fauces de mi sombra sin dientes de leones
se abrían para tragarme,
pero no.
Me quedé flotando en el humo fosforescente de tu escape
como una hoja suspendida de un rayo de sol,
como una sonrisa dibujada en un remolino,
como una mano que libera una luciérnaga al decir adiós.
10 de marzo de 2021