Luciérnagas de fuego.
El último suspiro de una noche en agonía
vió reencarnarse cómo un faraón a un sol nuevo.
caldera que se nos derramó encima de la piel.
Capa de fuego que nos llegó hasta los huesos
y cubrió con su luz los cuerpos.
Y nos fuimos acercando uno al otro
líquidos.
Desnudos metales derretidos
cuando la noche quiso separarnos
con una veta lúgubre de negrura
muralla oscura e impenetrable.
Agujero negro en el que naufragarían
nuestras almas sin saber si día o noche.
Nos salvó la luz de ese sol
que escondida llevamos
apretada entre las manos.
Nos salvó de la noche el calor
que guardamos bajo la piel
y la fogata de rosas que
encendió dos corazones.
¡Inapagable!
Manantial de besos
serpentina de estrellas enamoradas
tu y yo
luciérnagas de fuego
habitando el infinito
sin temerle a nada.
L.O.D.M.
Agosto 2006
cohelett.
El último suspiro de una noche en agonía
vió reencarnarse cómo un faraón a un sol nuevo.
caldera que se nos derramó encima de la piel.
Capa de fuego que nos llegó hasta los huesos
y cubrió con su luz los cuerpos.
Y nos fuimos acercando uno al otro
líquidos.
Desnudos metales derretidos
cuando la noche quiso separarnos
con una veta lúgubre de negrura
muralla oscura e impenetrable.
Agujero negro en el que naufragarían
nuestras almas sin saber si día o noche.
Nos salvó la luz de ese sol
que escondida llevamos
apretada entre las manos.
Nos salvó de la noche el calor
que guardamos bajo la piel
y la fogata de rosas que
encendió dos corazones.
¡Inapagable!
Manantial de besos
serpentina de estrellas enamoradas
tu y yo
luciérnagas de fuego
habitando el infinito
sin temerle a nada.
L.O.D.M.
Agosto 2006
cohelett.