Armonia
Poeta veterana
LUCIÉRNAGAS
En una tarde de lluvia con las pupilas cercadas te encontré
esperando el tren del olvido que nunca llega cuando se espera
estabas como una flor a punto de perder el último pétalo;
te tomé entre mis brazos y cuidadosamente,
casi rozando un suspiro, amarré tu calidez a mi pecho
y nos perdimos en la conciencia de un abrazo.
Nos quedamos mezclados entre el silencio de una caricia
y una danza de besos escondidos,
mientras el agua deslizaba su esencia en nuestra piel.
Sentí que el horizonte marcaba un camino
y tomando tu mano busqué su sendero;
sin palabras caminamos
y las rosas colorearon mis mejillas en tus labios.
Y danzamos hasta el mar de las caracolas
nadamos en sus aguas y nos deleitamos con su roce,
hubo fuego, temblor y calma
y al final...
la brisa gentil cobijó un sueño.
Mientras las caricias fingían ser luciérnagas,
en la memoria se encendía cada espacio
renovando cada beso,
liberando el amor.
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