Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LUGARES INEQUÍVOCOS
Ámbitos de ardores.
Persistencia de reflejos,
coágulos de moho donde pende
coágulos de moho donde pende
la sensación de las heridas.
De corredores y ocultos pasadizos,de salas
donde la asfixia incrementa sus gemidos;
a gatas los susurros hablan de otro lamento, otro sino,
el espíritu clama por la sangre jubilosa.
De corredores y ocultos pasadizos,de salas
donde la asfixia incrementa sus gemidos;
a gatas los susurros hablan de otro lamento, otro sino,
el espíritu clama por la sangre jubilosa.
Habitaciones decoradas por el goteo de la hora,
el limo sigue rasguñando las paredes,
puliendo los retratos y los goznes.
Otra vez han quitado los pistillos a las puertas.
El misterio de los pasillos en los áticos trafica,
en camarotes cuya luz espuria refugia los asedios,
mientras, va renovándose ese rezo:
jamás el alba limpiará rincones de inocencia.
Lugares atizados por chimeneas moribundas.
Un dios de terracota temiblemente bufa en su centro,
apaga los candelabros con la soberbia de su gesto.
Lágrimas de parafina lloran los adornos en mesas y vitrinas.
Sólo un vistazo a estos parajes,
fragor que nada ni nadie reprime todavía.
La entrada veta a los huéspedes ciegos,
a los pesarosos visitantes del poema.
puliendo los retratos y los goznes.
Otra vez han quitado los pistillos a las puertas.
El misterio de los pasillos en los áticos trafica,
en camarotes cuya luz espuria refugia los asedios,
mientras, va renovándose ese rezo:
jamás el alba limpiará rincones de inocencia.
Lugares atizados por chimeneas moribundas.
Un dios de terracota temiblemente bufa en su centro,
apaga los candelabros con la soberbia de su gesto.
Lágrimas de parafina lloran los adornos en mesas y vitrinas.
Sólo un vistazo a estos parajes,
fragor que nada ni nadie reprime todavía.
La entrada veta a los huéspedes ciegos,
a los pesarosos visitantes del poema.
Última edición: