Agustín López Sánchez
Poeta recién llegado
Fumo porros a diario,
Quizá por vicio,
Quizá por sucio,
O puede solamente por qué sean el último reducto de mi extinta rebeldía.
Y me aferro a ellos por qué me acercan a todo lo quiero ser en la vida,
Y no puedo simplemente por cobarde.
Y fumo por qué cuando fumo soy poeta.
Y fumo convencido de reencarnarme en Masanobu Fukuoka.
Y fumo para que tu voz preciosa me recite versos de ultramar sin tu siquiera saberlo.
Y fumo de vez en cuando solo para homenajear a Baudelaire, a Valle – Inclán o a Antonio Escohotado.
Fumo y cuando fumo, una explosión de neuronas interconectadas e inconexas a la vez, me permiten viajar a través del tiempo:
Ayer asistí perplejo a la crucifixión de Jesucristo.
Luego estuve en Atapuerca y compartí comida con el habitante de una cueva cóncava, que me decía que tengo suerte de vivir en el siglo XXI.
Fumo porros a diario por qué los prefiero a la televisión,
Y por qué me ayudan a sobrellevar la hipocresía del día a día
Quizá por vicio,
Quizá por sucio,
O puede solamente por qué sean el último reducto de mi extinta rebeldía.
Y me aferro a ellos por qué me acercan a todo lo quiero ser en la vida,
Y no puedo simplemente por cobarde.
Y fumo por qué cuando fumo soy poeta.
Y fumo convencido de reencarnarme en Masanobu Fukuoka.
Y fumo para que tu voz preciosa me recite versos de ultramar sin tu siquiera saberlo.
Y fumo de vez en cuando solo para homenajear a Baudelaire, a Valle – Inclán o a Antonio Escohotado.
Fumo y cuando fumo, una explosión de neuronas interconectadas e inconexas a la vez, me permiten viajar a través del tiempo:
Ayer asistí perplejo a la crucifixión de Jesucristo.
Luego estuve en Atapuerca y compartí comida con el habitante de una cueva cóncava, que me decía que tengo suerte de vivir en el siglo XXI.
Fumo porros a diario por qué los prefiero a la televisión,
Y por qué me ayudan a sobrellevar la hipocresía del día a día