Jairo Castillo Romerin
Poeta adicto al portal
LUNA DIURNA TÚ
Tú, crisálida
mereces el destino de la espina,
la rosa que vibra entre los árboles;
cándido me asomo a tus parajes
que la noche humectó en las calles,
sílice de un sueño que floreció en los traspatios
y cosechó fibras de luz instigadora
para mi alcázar de domingo.
Tú, luna, mediatriz curvilínea,
inauguras de nuevo este paisaje,
caminata de nostalgia que no ando
porque contigo me detengo,
ángel o profuso ángulo deteniéndose
en cualquier esquina de la espera.
Inauguras mi estado, eterno duelo,
ese desvertir la noche
entre fieras luces matinales.
Tú, crisálida
mereces el destino de la espina,
la rosa que vibra entre los árboles;
cándido me asomo a tus parajes
que la noche humectó en las calles,
sílice de un sueño que floreció en los traspatios
y cosechó fibras de luz instigadora
para mi alcázar de domingo.
Tú, luna, mediatriz curvilínea,
inauguras de nuevo este paisaje,
caminata de nostalgia que no ando
porque contigo me detengo,
ángel o profuso ángulo deteniéndose
en cualquier esquina de la espera.
Inauguras mi estado, eterno duelo,
ese desvertir la noche
entre fieras luces matinales.
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