Alberto Amaris
Poeta que considera el portal su segunda casa
Plateada la luna estalla
descienden luceros al alba
y en la noche cubierta de niebla
escucho tu nombre en mi alma.
En la cima del mundo
tu rostro engalana
en las nubes oscuras
tus ojos encajan
la silueta de tu cuerpo mestizo
al viento sube en sus alas.
Solo luceros vacíos
revolotean en las montañas
solo luces de estrellas marchitas
encadenándote a mi cuando bajan.
Plateada la luna estalla
te acercas a mi corazón
y me atrapas,
atrapado sin remedio y sin salida
como cuando la luna plateada estalla.
Emergen desnudos mis miedos
se alejan de mi mis nostalgias
aprieto mis labios enmudecidos
para no pronunciar palabras.
Mas fuerte el deseo hacia ti
De mi boca tu nombre escapa!
descienden luceros al alba
y en la noche cubierta de niebla
escucho tu nombre en mi alma.
En la cima del mundo
tu rostro engalana
en las nubes oscuras
tus ojos encajan
la silueta de tu cuerpo mestizo
al viento sube en sus alas.
Solo luceros vacíos
revolotean en las montañas
solo luces de estrellas marchitas
encadenándote a mi cuando bajan.
Plateada la luna estalla
te acercas a mi corazón
y me atrapas,
atrapado sin remedio y sin salida
como cuando la luna plateada estalla.
Emergen desnudos mis miedos
se alejan de mi mis nostalgias
aprieto mis labios enmudecidos
para no pronunciar palabras.
Mas fuerte el deseo hacia ti
De mi boca tu nombre escapa!
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