Norainu
Poeta fiel al portal
Luna Roja.
Y así la Luna.
Gobierna la noche con su manto imperial.
Avergonzadas las estrellas, se esconden tras el velo de su luz.
Es fría y eterna, va otorgando al valle sombras espectrales.
Los árboles se estiran susurrando con extrañas voces.
Da miedo que arrastre sin piedad al océano.
Mareas saladas que sumergen las playas en la obscuridad.
Olas que atraparon barcos y antiguas ciudades.
Ahora eres mi dueña y con la piel plateada llevo una túnica de luz.
Salgo a respirar la brisa blanca que se levanta de tanto brillar.
Parece calma y avanza tranquila cruzando el firmamento.
Alargando figuras que parecen bailar asustadas.
Casi se esconde entre almohadas blancas y parece que va a descansar.
Es en ese momento.
En ese preciso momento en el que creo que ya soy libre del hechizo,
en el que ha caído el espejo.
En ese instante se desata la ira, la fuerza ígnea.
Puede ser el fin del mundo o la pasión más grande.
Dueña de fuego que puede amar o condenarme.
No hay ahora nada más grande ni más hermoso.
Luna Roja.
Ya no quiero la libertad, condenado a cadenas de hielo
que se convierten en un crimen de colores.
Asesina de nubes.
Ama de llaves que cierra la noche dando paso a la claridad.
Las aves forman un círculo festejando el nuevo amanecer.
Van pasando las horas.
Aun puedes ver, hasta que el cielo obscuro gana a su rival.
La noche se asusta una vez más, herida en su orgullo.
(Silencio)
Aparece la Luna.
Que gobierna la noche con su manto imperial.
Y así la Luna.
Gobierna la noche con su manto imperial.
Avergonzadas las estrellas, se esconden tras el velo de su luz.
Es fría y eterna, va otorgando al valle sombras espectrales.
Los árboles se estiran susurrando con extrañas voces.
Da miedo que arrastre sin piedad al océano.
Mareas saladas que sumergen las playas en la obscuridad.
Olas que atraparon barcos y antiguas ciudades.
Ahora eres mi dueña y con la piel plateada llevo una túnica de luz.
Salgo a respirar la brisa blanca que se levanta de tanto brillar.
Parece calma y avanza tranquila cruzando el firmamento.
Alargando figuras que parecen bailar asustadas.
Casi se esconde entre almohadas blancas y parece que va a descansar.
Es en ese momento.
En ese preciso momento en el que creo que ya soy libre del hechizo,
en el que ha caído el espejo.
En ese instante se desata la ira, la fuerza ígnea.
Puede ser el fin del mundo o la pasión más grande.
Dueña de fuego que puede amar o condenarme.
No hay ahora nada más grande ni más hermoso.
Luna Roja.
Ya no quiero la libertad, condenado a cadenas de hielo
que se convierten en un crimen de colores.
Asesina de nubes.
Ama de llaves que cierra la noche dando paso a la claridad.
Las aves forman un círculo festejando el nuevo amanecer.
Van pasando las horas.
Aun puedes ver, hasta que el cielo obscuro gana a su rival.
La noche se asusta una vez más, herida en su orgullo.
(Silencio)
Aparece la Luna.
Que gobierna la noche con su manto imperial.
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