El dolor agrieta y estruja mi corazón
dolor ahogado en gritos apenas,
que mueren donde anida esta pasión.
Si vieras mis lágrimas quizá no te fueras.
En el tejado me vieron maullando
en el patio de mi mirar triste,
que madejas destrenzar, si esta lloviendo.
También en mi alma, desde que te fuiste.
La fuente dejó olvidada el reflejo nuestro
el prado distrajo las caminatas al ocaso,
entre el bosque ha quedado aquel encuentro.
Los caminos guardarán aquellos silentes pasos.
Desperté de repente y acerque la luz de la luna
para ver mis heridas sangrar en púrpura señal,
no están tus caricias, no está ninguna.
Te fuiste, me dejaste herido y estoy muy mal.
Ella sabe de mis tristezas y mis risas
cuando en las madrugadas me sorprendió mirándola,
entendiendo como hacen los poetas sus rimas.
Como refleja y dibuja sus sombras en la pérgola.
La lluvia ha recorrido los jirones de tu vestido
empapado como los recuerdos en mi llorado corazón,
aquel café que se enfría sin sentido.
Como la ternura de tus brazos sin compasión.
Empine la mirada a través de las ventanas
el patio de mis suspiros no llena este espacio,
solo nuestros nombres en el árbol de manzanas.
Mudo recuerdo y triste esta vacío.
Estaré donde el silencio cedió espacio al suspiro
donde el beso rasgó la mueca de una sonrisa,
ahí en el lugar que ocupan mis sueños si te miro.
Donde el tiempo aprendió a pasar menos aprisa.