teo
Poeta asiduo al portal
¡Dios mío!, ¡Dios mío! ¿Dónde estás?
La noche está bramando,
Sus ojos no me escuchan
y mi voz no se calla.
¡Dios mío!, ¡Dios mío! ¿Dónde estás?
De piedra es la almohada
y rosa el manto en mi alma
que carcome mis huesos,
que pierde su esperanza.
Dios mío, estoy exiliado
sus labios no me alcanzan,
su piel ya no me toca,
¡Que frío!, siento el frío.
Crujen mis huesos tibios
Vino, blanco es el vino
y se rompe una copa
y saltan los cristales
¡Que frío!, ¡Dios mío!, ¡Que frío!