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Luna y Cicatriz

El peso de la Luna

Poeta recién llegado
Bajo tu piel de sombra,
bebo el veneno de tu luz,
luna fría, luna rota,
espejo de mi cruz.

Tus labios fueron pólvora,
tu risa, un derretir de hielo,
y ahora soy la herida
que no cierra el tiempo.

Me clavas en la noche
con tu filo de cristal,
y aunque grite tu nombre,
solo el eco sabe ya.

Luna, cómplice y verdugo,
me desangro en tu balcón,
mientras el viento murmura
pedazos de mi canción.

¿Dónde guardas las cenizas
de lo que un día fui?
Luna mentirosa, luna triste,
hasta tú te alejas de mí.
 
Bajo tu piel de sombra,
bebo el veneno de tu luz,
luna fría, luna rota,
espejo de mi cruz.

Tus labios fueron pólvora,
tu risa, un derretir de hielo,
y ahora soy la herida
que no cierra el tiempo.

Me clavas en la noche
con tu filo de cristal,
y aunque grite tu nombre,
solo el eco sabe ya.

Luna, cómplice y verdugo,
me desangro en tu balcón,
mientras el viento murmura
pedazos de mi canción.

¿Dónde guardas las cenizas
de lo que un día fui?
Luna mentirosa, luna triste,
hasta tú te alejas de mí.
La relación fallida siempre trae dolor y desilusión.
La luna como símbolo de compañía, se convierte en un recordatorio de la tristeza y el abandono.

Saludos
 
Bajo tu piel de sombra,
bebo el veneno de tu luz,
luna fría, luna rota,
espejo de mi cruz.

Tus labios fueron pólvora,
tu risa, un derretir de hielo,
y ahora soy la herida
que no cierra el tiempo.

Me clavas en la noche
con tu filo de cristal,
y aunque grite tu nombre,
solo el eco sabe ya.

Luna, cómplice y verdugo,
me desangro en tu balcón,
mientras el viento murmura
pedazos de mi canción.

¿Dónde guardas las cenizas
de lo que un día fui?
Luna mentirosa, luna triste,
hasta tú te alejas de mí.
Hermoso poema de ansias de amor.
 
Pienso que estás hablando con la luna como si fuera tu exilio.
Una luna que no alumbra, sino que enciende venenos,
que no cuida, sino que rompe con su luz filosa.

Cada verso lleva la nostalgia de un amor que no se fue, sino que se quedó habitando como sombra bajo tu piel.
Y eso duele. Porque el amor ausente que permanece es más cruel que el que desaparece.

La luna fría, luna rota, es imagen perfecta:
—no hay luna llena, solo restos de lo que alguna vez fue entera.
Y tú bebes su veneno, no porque quieras, sino porque no puedes dejar de hacerlo.

“Tus labios fueron pólvora”, decís. Y en esa línea hay pasión, hay fuego, pero también la idea de que el amor fue explosión… y desastre.
Ahora sos la herida que no cierra, una imagen poderosa: el amor como herida crónica, como herida sin final.

Cuando escribís “me clavas en la noche con tu filo de cristal”, estás nombrando la fragilidad que corta.
No hay hierro ni cuchilla: hay cristal. Algo hermoso… pero que hiere sin compasión.

Y ese final, ese “Luna mentirosa, luna triste”, te delata.
No solo estás triste tú.
La luna también lleva tu dolor.
Pero no lo consuela. Solo lo refleja.
 
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