GUADALUPE SEQUEIRA
Poeta recién llegado
Te iluminamos con luz platinada luna,
la que nace de nuestras interminables caricias,
de besos que llenan al aire de oxigeno y el espacio con su vida,
tibios, lentos y poco salvajes,
en esa inalterable interacción de nuestros cuerpos,
te envolvemos de nuestra luz y te inmortalizamos desde nuestras finitud.
Te damos nuestras noches para que reines como testigo de lo inmenso,
te damos forma con nuestros cuerpos, sentido con esa pasión que emanamos,
te vuelves no tan elíptica, te pones inquieta, nacen de nuestras palabras tus órbitas,
estas lejana, pero te acercas con las mareas indomables, para ver nuestros deseos,
sin gobierno ni fastidio, sin mesura sin cansancio, inmensurables.
Luna eres eterna y acoges de nuestra mortalidad la perpetuidad de nuestras pasiones,
como tu, no tienen ni nacimiento, y al igual que tu, no sabemos cuando terminan,
solo nos sentimos envueltos en nuestros brazos haciendo de nuestros cuerpos una piel tersa,
móvil, ondulante, que de ella emanan los versos que no perduran en la nostalgia.
Milenaria luna, has estado estacionaria, muda inexpresable, has recogido de nuestros murmullos,
palabras que has adornado tus galaxias y tomas la fuerza para que la mar nos mesca,
con su canto de olas mansas y tersas.
la que nace de nuestras interminables caricias,
de besos que llenan al aire de oxigeno y el espacio con su vida,
tibios, lentos y poco salvajes,
en esa inalterable interacción de nuestros cuerpos,
te envolvemos de nuestra luz y te inmortalizamos desde nuestras finitud.
Te damos nuestras noches para que reines como testigo de lo inmenso,
te damos forma con nuestros cuerpos, sentido con esa pasión que emanamos,
te vuelves no tan elíptica, te pones inquieta, nacen de nuestras palabras tus órbitas,
estas lejana, pero te acercas con las mareas indomables, para ver nuestros deseos,
sin gobierno ni fastidio, sin mesura sin cansancio, inmensurables.
Luna eres eterna y acoges de nuestra mortalidad la perpetuidad de nuestras pasiones,
como tu, no tienen ni nacimiento, y al igual que tu, no sabemos cuando terminan,
solo nos sentimos envueltos en nuestros brazos haciendo de nuestros cuerpos una piel tersa,
móvil, ondulante, que de ella emanan los versos que no perduran en la nostalgia.
Milenaria luna, has estado estacionaria, muda inexpresable, has recogido de nuestros murmullos,
palabras que has adornado tus galaxias y tomas la fuerza para que la mar nos mesca,
con su canto de olas mansas y tersas.