BEN.
Poeta que considera el portal su segunda casa
Hay coronas en ese río subterráneo
y hay esquelas intermitentes que perforan
los ámbitos del colegio desaparecido: mirad,
cómo, de la nada, surge el hielo con su taxidermia
inventariada. Los lúgubres auspicios, y la cola viscosa
de algún reptil, fermentan allí,
las raíces putrefactas, combadas y deterioradas, profanando
lunas de niño. Desde luego, la última ocasión,
el razonamiento de grupo, la matemática de las llaves sin odio,
el cuerpo del aire en un bosque, geometrías indemnes donde
habitan gritos, atuendos de lucha, y latigazos de luz solemne.
Y un mundo desvanecido que aparece entre los intersticios
de esos dinteles.©
y hay esquelas intermitentes que perforan
los ámbitos del colegio desaparecido: mirad,
cómo, de la nada, surge el hielo con su taxidermia
inventariada. Los lúgubres auspicios, y la cola viscosa
de algún reptil, fermentan allí,
las raíces putrefactas, combadas y deterioradas, profanando
lunas de niño. Desde luego, la última ocasión,
el razonamiento de grupo, la matemática de las llaves sin odio,
el cuerpo del aire en un bosque, geometrías indemnes donde
habitan gritos, atuendos de lucha, y latigazos de luz solemne.
Y un mundo desvanecido que aparece entre los intersticios
de esos dinteles.©