Daniel Espinosa
Poeta adicto al portal
La luz es apenas un silencio y un sorbo de café mojado con la duda...
la noche.. se metió en su pelo y sus dedos arrugados.. como si se
tratase de la lealtad del viento, son silencios profundos y las
pinceladas de la amargura corren por sus mejillas..
El hombre lerdo y atosigado recorre extraño la penumbra inquieta
y se desborda de dolor el pecho y se consume con su cruel recuerdo
hambriento de su carne y de su hastío, es apenas con el gemir del viento
una leve brizna y un triste deseo.. un condenado...sin luz.. sin amuleto......
Cuando camino sus ojos se hacen de sueño, su abrazo es generoso y cierto..
los surcos entre su piel y sus cansados pasos no dejan historia sin contar acaso....
mi abuelo... triste y solitario, dueño de la noche y la mañana oscura,
dueño de los cantos, de su voz temblorosa y del alma inquisidora y tierna
Entre bocanadas de dolor y risa, entre un trago amargo del anís del tiempo...
que entre las hamacas y el crujir entero.. de las noches muertas y aguijón certero... entrega su vida holocausto pleno... con un sorbo de
café mojado, un mechón de pelo.. de su pelo cano y un adiós tan
triste cuando queda solo... solo como siempre... mi abuelo amado....
la noche.. se metió en su pelo y sus dedos arrugados.. como si se
tratase de la lealtad del viento, son silencios profundos y las
pinceladas de la amargura corren por sus mejillas..
El hombre lerdo y atosigado recorre extraño la penumbra inquieta
y se desborda de dolor el pecho y se consume con su cruel recuerdo
hambriento de su carne y de su hastío, es apenas con el gemir del viento
una leve brizna y un triste deseo.. un condenado...sin luz.. sin amuleto......
Cuando camino sus ojos se hacen de sueño, su abrazo es generoso y cierto..
los surcos entre su piel y sus cansados pasos no dejan historia sin contar acaso....
mi abuelo... triste y solitario, dueño de la noche y la mañana oscura,
dueño de los cantos, de su voz temblorosa y del alma inquisidora y tierna
Entre bocanadas de dolor y risa, entre un trago amargo del anís del tiempo...
que entre las hamacas y el crujir entero.. de las noches muertas y aguijón certero... entrega su vida holocausto pleno... con un sorbo de
café mojado, un mechón de pelo.. de su pelo cano y un adiós tan
triste cuando queda solo... solo como siempre... mi abuelo amado....