Ibrahim Sadhid
Poeta recién nacido
¿Qué puedo escribir ahora?,
cuando quien me odia, me besa
cuando la tormenta ha cesado,
cuando todos rezan.
¿Qué puedo escribir ahora?,
cuando la ilusión embriagadora,
atrapa el pensamiento,
cuando el poder de la luz
secuestra el firmamento.
El bien y el mal de Abraxas,
ya no puede atormentarme,
pues, lo humano no me extraña,
extraño lo intocable.
La oscuridad de la noche,
inocente y bella,
tímidamente en silencio
susurra mientras despierto:
Escribe hoy para ella,
mi hermana luz de mediodía,
hermana esperanza,
hermana alegría,
hermana que se aleja,
hermana que se aproxima
Escribe para la Diosa
escribe para la Reina,
escribe a la poetisa,
escribe para Ginevra,
escribe una sonrisa.
Ella camina ansiosa
de la sala a la cocina,
conectado al internet,
el poeta está en línea.
Un mundo de poesía.
mil posibilidades
unos versos para todos,
un pan para su padre,
Lejos de los Aztecas,
sufro la incertidumbre,
de un día que comienza.
y una noche que termina.
cuando quien me odia, me besa
cuando la tormenta ha cesado,
cuando todos rezan.
¿Qué puedo escribir ahora?,
cuando la ilusión embriagadora,
atrapa el pensamiento,
cuando el poder de la luz
secuestra el firmamento.
El bien y el mal de Abraxas,
ya no puede atormentarme,
pues, lo humano no me extraña,
extraño lo intocable.
La oscuridad de la noche,
inocente y bella,
tímidamente en silencio
susurra mientras despierto:
Escribe hoy para ella,
mi hermana luz de mediodía,
hermana esperanza,
hermana alegría,
hermana que se aleja,
hermana que se aproxima
Escribe para la Diosa
escribe para la Reina,
escribe a la poetisa,
escribe para Ginevra,
escribe una sonrisa.
Ella camina ansiosa
de la sala a la cocina,
conectado al internet,
el poeta está en línea.
Un mundo de poesía.
mil posibilidades
unos versos para todos,
un pan para su padre,
Lejos de los Aztecas,
sufro la incertidumbre,
de un día que comienza.
y una noche que termina.