susoermida
Poeta recién llegado
Me pregunto como serás
precisamente ahora que no te veo.
Después de algunos días en que te ví
de una forma sorda pero intensa:
estabas a mi lado dejando aires
animados, eficientes vientos
que consolaban solamente mirando.
Después te ibas por el túnel del tiempo
y tardabas en volver a consolar estos ojos
de fruta crepuscular y espesos sentires.
Como serás, me pregunto desde estas noches
en que te reconozco tumbada a mi lado,
lleno de imaginaciones y de sueños,
tocando tu piel y creciendo mis pautas musicales
destinadas a ser concierto en ti.
Por las noches sueño tu nombre
y de vez en cuando despierto confuso
sobre diccionarios como si fueran trajes de gritos,
telas que después expongo al sol sobre
la cuerda de mi melancolía y la distancia.
Como serás me pregunto antes de cerrar
estos ojos de deseo que dispongo.
Como será el latir y la simetría de tu mirada.
Como serán tus brazos cuando desplieguen
la fuerza del deseo y la intensidad del querer.
Me queda la estela de tu paso
es la mayor fortuna que me llevo en este zurrón
de contenidos que te llaman.
Allí le doy vueltas y espero de nuevo
el aire de tu presencia cada vez más cerca de mí.
precisamente ahora que no te veo.
Después de algunos días en que te ví
de una forma sorda pero intensa:
estabas a mi lado dejando aires
animados, eficientes vientos
que consolaban solamente mirando.
Después te ibas por el túnel del tiempo
y tardabas en volver a consolar estos ojos
de fruta crepuscular y espesos sentires.
Como serás, me pregunto desde estas noches
en que te reconozco tumbada a mi lado,
lleno de imaginaciones y de sueños,
tocando tu piel y creciendo mis pautas musicales
destinadas a ser concierto en ti.
Por las noches sueño tu nombre
y de vez en cuando despierto confuso
sobre diccionarios como si fueran trajes de gritos,
telas que después expongo al sol sobre
la cuerda de mi melancolía y la distancia.
Como serás me pregunto antes de cerrar
estos ojos de deseo que dispongo.
Como será el latir y la simetría de tu mirada.
Como serán tus brazos cuando desplieguen
la fuerza del deseo y la intensidad del querer.
Me queda la estela de tu paso
es la mayor fortuna que me llevo en este zurrón
de contenidos que te llaman.
Allí le doy vueltas y espero de nuevo
el aire de tu presencia cada vez más cerca de mí.
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