Hasta siempre, querido comandante,
¿cuándo volverás por santa Clara?
Para poder beberme de tu cara
esa digna calidez de tu semblante.
¡Hasta la victoria siempre! y adelante,
que tu vida, con nada se compara.
Que la revolución, se calla o se declara
según el corazón con que se plante.
Para siempre, tu alma itinerante
será una estrella a seguir, preciosa y cara.
Que me bulles en el pecho, Che Guevara
Y me galopa por el dolor...tu Rosinante.
Marino Fabianesi
¿cuándo volverás por santa Clara?
Para poder beberme de tu cara
esa digna calidez de tu semblante.
¡Hasta la victoria siempre! y adelante,
que tu vida, con nada se compara.
Que la revolución, se calla o se declara
según el corazón con que se plante.
Para siempre, tu alma itinerante
será una estrella a seguir, preciosa y cara.
Que me bulles en el pecho, Che Guevara
Y me galopa por el dolor...tu Rosinante.
Marino Fabianesi