Marisa
Poeta adicto al portal
Luz y tiniebla
Que mano negra me acecha
que no me deja pensar
me aturde, me embelesa
sembrando en mí una cosecha
que nunca recogerá.
que no me deja pensar
me aturde, me embelesa
sembrando en mí una cosecha
que nunca recogerá.
No me mires, ni me pienses
no me quieras ni tocar
deja ya de manejarme,
queriéndome arrastrar.
no me quieras ni tocar
deja ya de manejarme,
queriéndome arrastrar.
Pues eres siniestro y frio
como sombra fantasmal
caminando en la negra noche
nos enseñas tu maldad.
como sombra fantasmal
caminando en la negra noche
nos enseñas tu maldad.
Cuando siento tu presencia
invoco a mi realidad,
pidiendo al Omnipotente.
que me ampare y me proteja,
con su blanca levedad.
invoco a mi realidad,
pidiendo al Omnipotente.
que me ampare y me proteja,
con su blanca levedad.
Pronto viene en mi auxilio,
me cubre con su gran paz,
sosegando mi delirio
amansando mí pesar.
me cubre con su gran paz,
sosegando mi delirio
amansando mí pesar.
La tiniebla tiene garras,
te envuelve en su tempestad
pero viene la gran pureza
de una luz celestial,
iluminando con su grandeza,
la temible oscuridad.
te envuelve en su tempestad
pero viene la gran pureza
de una luz celestial,
iluminando con su grandeza,
la temible oscuridad.