JAE
Poeta asiduo al portal
La luz se baña con tu
cuerpo,
se bautiza con tus lagrimas
vírgenes,
su fulgor come
de tus manos,
lo alimenta con
paciencia de madre.
Su candela se aviva
cuando tu piel
la acaricia.
Haces que entre discreta,
tenue,
en la oscuridad
de entre tus piernas,
la preñas y dejas en
su vientre
una esperanza
para que siga prendida
siempre.